Empleo & entrevistas
Afirmaciones para entrevista de trabajo: la víspera, los diez minutos antes y la pregunta de las debilidades
Una entrevista no se gana con suerte, se prepara en momentos muy concretos. Aquí tienes ocho afirmaciones para entrevista de trabajo y en qué minuto exacto usar cada una.
· 6 min de lectura
La víspera: preparar la entrevista, no darle vueltas
Las afirmaciones para entrevista de trabajo son frases cortas, en primera persona, que te dicen qué hacer en un momento preciso: la noche anterior, la sala de espera, la pregunta difícil. No te consiguen el puesto. Lo que sí hacen es ocupar el lugar del «¿y si me quedo en blanco?» con una instrucción clara que puedes seguir.
La víspera tiene una sola tarea: dejar todo listo para que mañana no tengas que decidir nada. Una entrevista cansa porque te obliga a pensar en muchas cosas al mismo tiempo; cuantas más resuelvas hoy, más cabeza te queda mañana para escuchar y responder.
Haz esta lista y táchala antes de cenar:
- Imprime o guarda en una carpeta tu CV, la descripción del puesto y los nombres de quienes te van a entrevistar.
- Escribe tres ejemplos concretos de tu trayectoria: un problema, lo que hiciste, el resultado. Uno de ellos será tu primer ejemplo, el que tienes más fresco.
- Prepara dos preguntas para ellos. Sobre el equipo, sobre cómo se mide el trabajo, sobre qué pasó con la persona que ocupaba el puesto.
- Si es por videollamada, prueba el enlace, la cámara y el micrófono hoy, no mañana cinco minutos antes de conectarte.
Diez minutos antes: un ritual corto y siempre el mismo
Los diez minutos previos son los más ruidosos. El corazón se acelera, la mente imagina lo peor y la tentación es revisar el correo «por última vez». Aquí no necesitas motivación, necesitas una secuencia fija que tus manos puedan hacer aunque tu cabeza esté nerviosa.
Si la entrevista es en línea: cierra todas las pestañas que no sean la llamada y tus notas, pon el teléfono en silencio y lee en voz baja los nombres de las personas que vas a ver. Saber cómo se llama cada quien te da algo concreto a qué agarrarte cuando se prende la cámara.
Si es presencial, la sala de espera es tu calentamiento: el teléfono boca abajo, los pies apoyados en el piso, y repasas tu primer ejemplo, solo ese. No todo el CV. Cuando la primera respuesta sale bien, las demás tienen de dónde tomar impulso.
Un ejercicio sencillo para ambos casos: exhala más largo de lo que inhalas durante un minuto, y después di mentalmente una sola afirmación, la que elegiste la víspera. Una, no ocho.
8 afirmaciones para entrevista de trabajo
Cada una está pensada para un momento distinto de la entrevista. Léelas todas hoy y quédate con la que te toque más; si quieres, escríbela en un papel y llévala contigo.
Una recomendación: repítelas en presente y en voz baja, como quien se da una indicación, no como quien reza por un resultado. La afirmación marca la intención; la preparación de arriba es la acción que la sostiene.
Mis papeles están listos, y yo estoy lista.
Diez minutos antes de la videollamada, releo sus nombres y cierro todas las demás pestañas.
En la sala de espera, con el teléfono boca abajo en el asiento, repaso mi primer ejemplo.
Entro, me siento, empiezo.
Dos minutos para presentarme: cuento lo que hice, no lo que espero llegar a ser.
Son tres, yo soy una, y con eso basta.
Me preguntan por mis debilidades: doy una real y cuento qué hice con ella.
En la entrevista, yo también tomo notas sobre ellos: el puesto es el que está a prueba.
Durante: el puesto también pasa la entrevista
Una entrevista es una conversación entre dos partes que se están evaluando. Ellos quieren saber si puedes hacer el trabajo; tú quieres saber si ese trabajo, ese equipo y ese jefe o jefa te convienen. Cuando lo ves así, dejas de sentirte en el banquillo y empiezas a observar.
Lleva una libreta y anota lo que te llama la atención: cómo hablan del equipo anterior, si te dejan terminar las frases, si la persona que sería tu jefa sabe explicar qué espera en los primeros tres meses. Esas notas te servirán para tomar tu propia decisión, no solo para esperar la de ellos.
Sobre la presentación inicial, ese clásico «háblame de ti»: dos minutos, en pasado y con hechos. Qué hiciste, dónde, con qué resultado. Deja las aspiraciones para el final, cuando te pregunten por qué este puesto.
Y la pregunta de las debilidades, la que más miedo da. La salida honesta es la más sólida: nombra una debilidad real, que no sea esencial para el puesto, y cuenta qué hiciste al respecto. Por ejemplo: «Me costaba delegar; en mi último proyecto armé una lista de tareas que solo yo podía hacer y repartí el resto. Todavía lo practico». Una respuesta así muestra algo que las respuestas de manual no muestran: que te conoces y que actúas.
Al salir: escribe lo que se dijo
En cuanto termine la llamada o salgas del edificio, antes de revisar el teléfono, toma cinco minutos para escribir. La memoria de una entrevista se deforma rápido: a las pocas horas solo recuerdas el momento en que dudaste. Lo que escribes en caliente es más justo contigo.
Tres preguntas bastan:
- ¿Qué respondí bien? Anota al menos una cosa, aunque sea pequeña.
- ¿Qué me dijeron del puesto que no sabía? Salario, horarios, equipo, expectativas.
- ¿Qué quiero preguntar o aclarar si hay una segunda ronda?
Cómo llevar esto a tu día con Unsorry
Si tienes varias entrevistas por delante, en Unsorry puedes activar el tema Empleo & entrevistas, que forma parte de Unsorry Plus: sus afirmaciones entran en la rotación de tu tarjeta del día y te llegan sin que tengas que buscarlas. Y si quieres hablarle a la versión de ti que sale de la entrevista, puedes grabar una cápsula de texto, voz o video, sellada hasta la fecha que elijas o, a partir del nivel 5, hasta un evento de tu calendario. Al abrirla, tú decides si se cumplió, sigue en curso o la sueltas.
Si esta entrevista no sale como esperabas, el artículo sobre el rechazo laboral está pensado para ese día; si sale bien, lee también el de tu primer día en un trabajo nuevo. Y si todavía estás mandando currículums, empieza por las afirmaciones para buscar empleo.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué decir antes de una entrevista de trabajo para calmar los nervios?
- Algo corto que puedas hacer, no solo sentir. «Entro, me siento, empiezo» o «Mis papeles están listos, y yo estoy lista» funcionan porque te devuelven a una acción concreta. Acompáñalo con un minuto de exhalaciones largas y con la revisión de tu primer ejemplo.
- ¿Sirven de algo las afirmaciones antes de una entrevista?
- No garantizan el puesto y no sustituyen la preparación. Lo que hacen es ayudarte a sostener una intención clara en los minutos en que la cabeza se dispersa. Su valor depende de lo que hagas con ellas: preparar tus ejemplos, cerrar las pestañas, escuchar.
- ¿Cómo responder a la pregunta de mis debilidades?
- Elige una debilidad real que no sea central para el puesto y cuenta qué hiciste con ella, con un ejemplo concreto. Evita las falsas debilidades como «soy demasiado perfeccionista»: suenan a respuesta ensayada y no dicen nada de ti.
- ¿Qué hacer diez minutos antes de una entrevista por videollamada?
- Cierra todas las pestañas salvo la llamada y tus notas, silencia el teléfono, relee los nombres de quienes te van a entrevistar y di en voz baja tu primera frase de presentación. La conexión y el micrófono, pruébalos la víspera.
- ¿Qué preguntas puedo hacer al final de la entrevista?
- Pregunta por lo que te ayuda a decidir: cómo se mide el éxito en los primeros meses, cómo trabaja el equipo, por qué está abierta la vacante. Llevar dos preguntas escritas también muestra que te preparaste.
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